Asegúrate de mantenerlo seco y evita llevarlo mientras nadas, te remojas en aguas termales o te acercas a agua caliente y al agua de la piscina, ya que esto puede provocar oxidación.
Cuando no lo uses:
Límpialo con toallas de algodón o de papel antes de guardarlo. Evita la exposición al aire para prevenir la oxidación y el ennegrecimiento.
Si se oxida:
Usa un paño para pulir plata, o cepilla suavemente con pasta dental para limpiar la superficie. La oxidación severa debe tratarse con líquido de lavado para plata.